Un día escribirás
y no habrá un mensaje leído.
Llamarás
y mi celular no sonará.
Tocarás la puerta
y lo vecinos te dirán
que el apartamento
está vacío.

No hablaremos
de esas músicas
o películas que
nos calan profundísimo
dejándonos como recuerdo
el uno en el otro.

Amanecerá
y el calor de mi cuerpo
no te saludará.
No habrá café recién hecho.
No habrán sándwiches
cortados en triángulos
o fruta picada
en formas graciosas.

Las luces del cielo
no se encenderán
esperando tu visita.

No responderé a tu risa,
ni a tu tiempo.

No te encontraré en las líneas
de esos libros que mencionan
amores y desamores como el nuestro.

No te leeré,
No me leerás.
No nos leeremos.

No importará ya
quién habita tu cama
o si con tu boca callas
los labios de alguien más.

No bailaré con tu sombra
ni mencionaré tu nombre con mis labios
porque quizás,
estén ocupados gritando mi huída.

Habré olvidado
tu aroma cuando
sudas los nervios.
Habré olvidado
a lo que sabes
cuando estás contento.
Al silencio
de cuando la ansiedad
hace de las suyas.

Entonces ahí,
habrán tiquetes de avión
o pasajes de bus
que no podrán usarse.

Ya será tarde para irnos lejos
porque yo ya me habré ido;
y tú no irás conmigo
nisiquiera en mis recuerdos.

Un día,
cuando menos lo esperes
ya no estaré
y será el silencio
lo único
que tengamos en común.

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Todos los escritos aquí tienen los derechos reservados y fueron escritos por Natalia Rodríguez Calvo.©